miércoles, 8 de mayo de 2013

El comienzo


La oruga conoce a la abeja y la hormiga en su deseo por aprender, en ese lapso la abeja y la oruga inician una gran amistad, pero la hormiga aún no sabía que, con el pasar del tiempo, las tres se volverían a juntar... viviendo historias que llenarían sus tardes de  grandes reflexiones.

Erase una vez... En un lejano bosque… Cuando….

Las tres amigas se conocieron un día entre sus labores cotidianas, cada quien con sus problemas y sus aventuras. Con el paso del tiempo los caminos de la oruga y la abeja se unirían, construyendo así una amistad tan fuerte y sólida como el viejo roble de la colina, aquel que lleva ahí más de mil años…
Un día la abeja decidió que era tiempo de formar un hogar y así lo hizo… sin embargo todo tiene un principio y un final, y en algún momento el fuego de apaga… Entonces con el pasar de los años este amor también terminó.
Los demás insectos del bosque le decían que era su deber permanecer al lado de su pareja, que era su labor quedarse hasta el fin de sus días. Pero aunque ella hizo todo lo que los demás quisieron esta vez ya no tenía fuerzas para continuar… La abeja siempre se había comportado de acuerdo a lo que “debería ser”, de acuerdo a las reglas del bosque, pero en el fondo de su ser había una voz que le decía: “ya no más”.
El carácter fuerte y testarudo de la abeja la ayudó a tomar la decisión final, siempre sonriente y con la cabeza en alto mostró que nada la vencería, aunque solo su gran amiga la oruga conocía la desesperación y las añoranzas de su corazón.
Por su parte la oruga demoró en encontrar lo que todos llamaban “amor”, éste que poco a poco la envolvería en una telaraña que la haría perder el control de sí misma, de su amor propio… Así, su sufrimiento la llevo hasta el abismo más grande del cual no fue fácil salir, pero la voz de la abeja siempre la acompañaba aunque no pudiera verla.
La oruga demoró en aprender… a diferencia de la abeja, ella nunca escucho a los otros y eso también la perdió… Pero finalmente se dio cuenta que ella no tenía el poder de cambiar a los demás sino solo a sí misma. Así, enfrentó sus miedos y terminó con su agonía…  Libre y fuerte retomó su sendero y decidió reescribir su historia.
Mientras la abeja y a oruga compartían sus historias, la hormiga había decidido irse lejos, a un bosque muy lejano… Allí, ella trabajaba y recolectaba los frutos esperando la llegada de su “amor”, aquel que le había prometido, una y mil veces, ir a su encuentro. Pero sus sueños se desvanecerían al igual que este amor que nunca cumplió su palabra… triste y decepcionada la hormiga decidió regresar a su añorado bosque.
El regreso a casa no fue fácil, los inviernos del camino la cansaron y la maltrataron… pero al entrar al bosque encontró dos caras conocidas, eran la oruga y la abeja, las tres tenían las mismas cicatrices… pero solo aquellas que habían sufrido podían verlas.
Las tres se reconocieron y se sentaron bajo la sombra del viejo roble, y sin darse cuenta ya estaban jugando, riendo y limpiando sus corazones.

La vida las llevo al mismo lugar a sus 30 años… Las había golpeado muy duro pero también les mostraba que se habían vuelto fuertes y que a pesar de todo aún sonreían.
No faltaron los comentarios sobre su soledad, pues para muchos no estaba bien lo que hacían, que fueran independientes… Pero ellas ya habían perdido la ilusión y no sabían si valía la pena creer nuevamente. Nunca escucharon los comentarios, pero sí a sus corazones… y la primera pregunta fue: ¿Necesitamos de alguien para ser felices o la felicidad está dentro de nosotras mismas?

   
  
      



   
  

viernes, 3 de mayo de 2013

INTRO


La vida reúne y separa los caminos de las personas, años atrás probablemente hubiera sido difícil mantener el contacto, ahora la tecnología permite que los lazos se extiendan a miles de kilómetros de distancia.
Ésta es la historia de tres chicas completamente diferentes que en cierto momento compartieron experiencias que las hicieron aprender de sus lágrimas y sus alegrías, cada una de ellas pondrá aquí sus historias en cortas reflexiones.

La oruga, la hormiga y la abeja se conocen cuando toman la decisión de querer aprender y trabajar para vivir como "todo el mundo"... Pero muy pronto aprenderían que las cosas no son al azar y que lo importante es ser uno mismo.